A lo largo de su corta vida desarrollo una interesante virtud que acabó convirtiéndose en un maravilloso don.
“¡Qué chica más feliz! Siempre está contenta.” “Es la chica más feliz del mundo”. Pero cansada de oír siempre las mismas frases un día esa eterna sonrisa desapareció, y la sustituyó una imperturbable mueca que nada decía de ella, pues llevaba consigo un inquietante silencio.
Nadie sabía ni cómo ni porqué había sucedido, qué era lo que le pasaba por la cabeza. Nada sabían de la gran batalla que estaba teniendo en su interior. Las ideas iban y venían a una velocidad de la que nunca había sido consciente. Eran simples borrones que no conseguía descifrar. ¿Realmente era feliz? ¿Qué es lo que me hace estar alegre? ¿Por qué a todo el mundo le resulta tan extraño? ¿Seré un bicho raro?
Así pasaron varias semanas. Se paseaba por la ciudad con aquella mueca, y su vida comenzaba a convertirse en rutina. Aquellos maravillosos días llenos de aventuras y situaciones emocionantes habían desaparecido.
Pero un buen día, tras uno de esos largo y tan reales sueños se levantó de nuevo con su sonrisa. Todo era diferente, nuevo, y su ilusión por las pequeñas cosas había vuelto. ¿Y sabéis cuál fue la última frase que cruzó por su mente en ese sueño?
Tendrán envidia..................=)
Hace 7 años