
Y aun que me había prometido que no lo haría ahí van, resbalando poco a poco por mi mejilla, haciéndome sentir aun peor…Éstas lágrimas no son como las de anoche, cuando entre todas conseguisteis hacerme llorar de la risa, conseguisteis hacerme olvidar que hoy os iríais, que mañana me tendría que coger el autobús sola y que nadie me acompañaría comiendo.
Me recuerdan todo lo bueno que hemos pasado y lo raro que fue todo al conoceros, lo difícil que me resultó abrirme y lo cómoda que me sentía ahora.
Siempre he dicho que las despedidas se me daban bien, que nunca era consciente de lo que significaban hasta que ya las personas que se habían ido ya no estaban ahí. Ahí para darles el último abrazo, el último beso y para decirles que habían conseguido colarse donde pocos conseguían hacerlo.
Gracias, mil gracias, habéis convertido esta experiencia en algo realmente especiAl.